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VENCIENDO EL RECHAZO

Pedro principia su poderosa epístola con una declaración motivadora. Nosotros los cristianos, hemos sido “escogidos según la presencia de Dios Padre, en santificación del Espíritu…” (1 Pedro 1:2).

Luego, en el capítulo 2, principia a desarrollar más sobre el propósito para el cual Dios nos ha elegido – “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó…” (2 Pedro 2:9).

Todos los títulos del pueblo de Dios, nos pertenecen ahora. ¡Tal es la magnitud profética de nuestro gran llamamiento y nuestra elección divina en Cristo!.

Y mientras Pedro comienza a declarar esta verdad de nuestra elección, menciona otro tema muy vital – el rechazo de Jesús, por los hombres y la elección de Jesús por Su Padre. “Acercándoos a Él, Piedra Viva, desechada ciertamente por los hombres, mas ante Dios escogida y preciosa…” (1 Pedro 2:4).

Pedro, movido por este pensamiento, – y tal vez recordando su participación en la negación y rechazo de Cristo – vuelve a hacer mención de ese rechazo, citando al Salmista y al profeta Isaías, “La piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo… piedra de tropiezo y roza de escándalo” (1 Pedro 2:7-8).

Jesús fue rechazado por los hombres, el pensamiento aquí, es que Él fue desechado como una cosa que no sirve. Estas palabras denuncian emociones dolorosas. Pero Jesucristo, no sólo fue rechazado, sino, “despreciado y desechado de los hombres”, (Isaías 53:3). Creo que Su corazón, fue traspasado y quebrantado, por el dolor y la angustia de ese desprecio y rechazo.

Ser rechazado es una experiencia dolorosa, y Pedro, uno de los más cercanos al corazón de Cristo, había contribuido a ese rechazo doloroso.

Muchos de nosotros, hemos experimentado esta emoción dolorosa. Y es posible, que fue por parte de aquellos que estaban más cerca de nosotros. Por eso, Pedro escribe, “vosotros también, como piedras vivas…” (1 Pedro 2:5). Muchos de nosotros, como Jesús, hemos conocido el dolor de ser rechazados, la angustia de ser despreciados, y hemos sentido el efecto devastador de ese desprecio en nuestro ser interior. Bebés han nacido ya con la experiencia de haber sido rechazados aún desde el vientre de su madre, han sido considerados como indeseables y cargas no gratas.

Niñitos han crecido escuchando que son producto de un “error”, no estaban en los planes de los padres, fueron un “accidente”, y todo esto, si no es en forma verbal por sus padres, es reflejado en sus acciones, ya sea por su ausencia de ellos, o por la negligencia hacia ellos. Algunos niños, desde sus primeros años escolares, ya sufren desprecios – ya sea porque son lentos, o tienen algún impedimento físico. Otros, sufren discriminación. Aún adultos, sufren rechazo en sus empleos. Un número bastante alto y que va en aumento en esta generación, ha experimentado el rechazo doloroso del divorcio – usualmente porque se ha elegido a otra persona, para reemplazarlo, en los afectos de la persona que amaban. El mundo religioso, ha contribuido también con su participación es este rechazo. Se dice que es más fácil perdonar a un asesino que a un divorciado.

Pero Pedro, en una serie de hermosas declaraciones, nos muestra como Dios sanó a Jesús de toda herida de rechazo y como por los mismos medios, Él lo hace con nosotros hoy día –“una piedra viva, rechazadas por los hombres, pero escogida y preciosa a los ojos de Dios…” “Vosotros también como piedras vivas, sois una raza escogida… son el pueblo de Dios”.

Jesús fue escogido por Su Padre, fue escogido y precioso ante Sus ojos. ¡Y así somos nosotros! La aceptación del hombre, la gloria humana, no sirve de nada, es vanidad, no tiene contenido. El tener la aceptación de nuestro Amante Padre Celestial, Su favor, y Su contentamiento en nuestras vidas, es lo único digno de tener.

El saber que somos preciosos a Sus ojos, es lo que trae sanidad a nuestro corazón quebrantado. Jesús fue “la piedra que los edificadores rechazaron. ¡Pero, llegó a ser la Piedra principal, la Piedra angular!.

Lo que es rechazado y desechado por la arrogancia y miopía de los hombres, es lo que es aceptable, escogido y estimado precioso ante los ojos de nuestro Dios. Y así es como la sanidad viene a nuestros corazones. Somos amados profundamente por nuestro Padre. Hemos sido aceptamos en el Amado.

Amado hermano, te pido que creas Su Palabra. Tú eres precioso en los ojos de Dios. Eres escogido, seleccionado y aceptado. Eres recibido y bienvenido con favor y aprobación. Eres recibido y bienvenido con favor y aprobación, por medio de Jesucristo. Cuando aceptas el amor de tu Padre Celestial, y Su aceptación, toma tu lugar para que llegues a ser un portador de sanidad a quienes tienen el alma rota. Recibe de parte del Señor, el manto de unción, de Isaías 61, y ve a “vendar los quebrantados de corazón”. Si, mi amado hermano, ve a “reedificar los muros”, a “reparar las ruinas”, para que Él sea glorificado, porque “este es el año aceptable del Señor”. La tierra está llena de gente rechazada, pero nuestro Dios ¡Aún está en Su trono!.

Pastor Andrés

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